martes, 15 de diciembre de 2020

Noruego, por qué

 


No sabe muy bien cuándo empezó a interesarse por ese idioma, una película, un autor, un documental, Oslo. Tampoco importa mucho. Cuando llegó la oportunidad de hacer un curso de iniciación de noruego, no lo dudó. Una palabra más aprendida trajo a la memoria las clases de la facultad, historia de la lengua inglesa, historia de cómo las palabras se van adaptando al entorno, a los hablantes. Las palabras están vivas, son fragmentos de un puzle en movimiento, dinámico, que viaja y se queda a vivir, ahora aquí, ahora allí, y acaban encajando en el entorno queriendo pasar desapercibidas, para que así fluyan con libertad. Y uno, cuando intenta aprenderlas, se convierte en ese canal por el que discurren, o intenta que lo hagan. Al principio hay muchas rocas con las que el caudal tropieza, se detiene hasta que brota con fuerza, no siempre con acierto, pero continúa su camino.

No importa mucho por qué es noruego, y no chino que dicen es el futuro. Noruego, sueco, y comparémoslo también con el alemán. Y todos ellos con el inglés. No lo va a incluir en su curriculum, no va a suponer un punto más en un examen de oposiciones, no va a conseguir un trabajo que esté mejor remunerado. Nadie va a extender felicitaciones por ello, en todo caso esbozarán una sonrisa paternalista ‒¡qué locura más poco productiva!

Y ahí sigue estudiando noruego, a veces algunas palabras parecidas en sueco, y para comparar, un poco de alemán. Y su trabajo no ha cambiado, ni perspectivas de cambiar tiene. Y, aunque a menudo se pregunta cómo sería tener un trabajo de esos que la sociedad aplaude porque implica tener una nómina mensual fija ingresada en la cuenta bancaria, se pregunta si eso convertiría a su persona en otra distinta, ¿más interesante, con más fuerza en el discurso ‒sin duda más socialmente adaptada‒, con un curriculum más atractivo?

Abre otro apartado en el curso de noruego. Sigue ahí dejando que las palabras fluyan, tropiecen, fluyan de nuevo. Cuando acabe revisará algo muy distinto, sus cuentas del mes. Luego, igual queda algo de tiempo antes de acostarse para seguir estudiando, y no lo reflejará el CV, ni sus cuentas del mes, en el aire se respirará de vez en cuando paternalismo por un lado, y, en el lado opuesto, los mismos clichés económicos y sociales de siempre. Diez palabras nuevas hoy.

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